Símbolos de la Selva (política): «El ladrón invisible»

De acuerdo al Banco de México, “la inflación es un fenómeno que está relacionado con el aumento desordenado de los precios de la mayor parte de los bienes y servicios que se comercian en sus mercados, por un periodo de tiempo prolongado”. Lo que en términos coloquiales podría definirse como: la inflación hace que el dinero valga menos; habiendo implicaciones políticas de gran alcance, siendo, además la antesala de un sinnúmero de conflictos sociales.

No son pocas las escuelas de pensamiento que han intentado definir y entender el fenómeno. Teniendo, por un lado, la economía clásica de Adam Smith, quien propone que el aumento de los precios depende exclusivamente de la oferta monetaria existente; es decir, que cuando hay un exceso de liquidez, los precios suben y, por el contrario, si no hay suficiente dinero disponible, los precios tenderán a la baja. Hasta el monetarismo de Friedman pasando por las teorías económicas de Keynes, siendo esta última la que propone que, la inflación está estrechamente unida a la curva de la oferta y demanda: cuanta más demanda haya sobre un producto concreto, la oferta tenderá a ser superior y viceversa.

En efecto, la inflación sigue siendo un concepto difuso. Y muchas veces invisible para el resto de la sociedad; sin embargo, sus estragos nos afectan a todos en mayor o menor medida. Y es que cuando hay inflación en una economía, es muy difícil distribuir nuestros ingresos, planear un viaje, pagar nuestras deudas o invertir en algo rentable, ya que los precios, que eran una referencia para asignar nuestro dinero de la mejor manera posible, están distorsionados.

No obstante, lo que parece aún más grave de la situación, es que cualquier medida tomada resultará poco efectiva y muy cuestionada. Por ejemplo -recientemente- y con la finalidad de detener el alza de la inflación, el presidente Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer la estrategia que busca establecer un precio máximo a los productos que integran la canasta básica; misma que contempla el aumento en la producción de granos de arroz, frijol y maíz y la estabilización del precio de la gasolina y el diésel.

Aunque a decir de algunos expertos en finanzas, la política de controles directos (inspirada en los edictos de los emperadores romanos «prohibiendo» que suban los precios), a corto plazo pueden tener un cierto efecto, pero si no se corrigen las causas de fondo, en cuanto se levanten los controles la inflación resurgirá con más fuerza.

En cualquier caso, el control directo sólo puede ser una medida a corto plazo; si se prolongase en el tiempo se provocarían distorsiones en la producción con lo que el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Lo anterior, en referencia a lo informado por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Rogelio Ramírez de la O, quien resaltó que hay una relación comprometida de coordinación entre empresas y gobierno por seis meses, a fin de dar seguimiento al comportamiento de la inflación.

Sin embargo, el hecho de que no exista aumento significativo en el costo de los productos que integran la canasta básica, no convierte a estos consumibles en accesibles para cualquier familia mexicana. ya que si se toma en cuenta que el salario mínimo general al mes de abril de 2022 es de $ 172.87 es lógico asumir que este importe no es suficiente para subsistir y abastecer las necesidades básicas de la población dados los altos precios en productos y servicios estrictamente indispensables como por ejemplo: gas, electricidad, frutas y verduras, granos, artículos de limpieza e higiene personal, medicinas, gasolina, transporte, entre otros.

Incluso, aun cuando las políticas para mantener el nivel de precios sean aparentemente correctas, existe la posibilidad de que algunas de ellas generen cierta inercia sobre la inflación. Generando un efecto conocido como espiral inflacionaria. Por lo que, en definitiva, dichas medidas resolutivas no deben tomarse única y exclusivamente desde las ciencias del dinero.

Símbolos de la Selva (política): ¿Democracias fatigadas?

Fatigados de la democracia.

“Los europeos están fatigados de la democracia y tratan de encontrarle los límites a la flexibilidad del sistema”, afirma David Trueba en su columna para el periódico español El País.

En efecto, vivimos tiempos en que la sociedad es aún más nerviosa y con mayor desconfianza hacia los gobiernos y sus políticos. Pero también, en una sociedad que pasa del malestar al miedo, y que vive constantemente en la incertidumbre, porque nada le genera certezas de un presente o un futuro mejor.

Así, dicha incertidumbre, sin duda alguna, también afecta al futuro de la política. Un buen ejemplo -y continuando con la reflexión del periodista y director de cine español- lo vimos en Francia, en donde, tras la segunda vuelta, y con el nuevo triunfo a Emmanuel Macron; la jornada electoral se vio enmarcada por una alta abstención, superior al 28%. Por lo que las encuestadoras señalaron que es el porcentaje más alto desde las elecciones de 1969, hace más de 50 años.

Abstención electoral en Francia.

Ya desde el año pasado, con las elecciones locales en el país galo, la alta abstención se encaminaba a convertirse en una constante. Ya que, para los comicios del 27 de junio, la abstención se situó entre el 64% y el 66%, siendo una de las más altas del país. Aunque la cifra no superó a la falta de participación de la primera vuelta (20 de junio 2021). En esa ocasión, la abstención fue de 66,74%.

Incluso el ministro del Interior, Gérald Darmanin en ese entonces publicaba en sus redes sociales: “El nivel de abstención es particularmente preocupante”.

¿Pero será que lo anterior responde al desencanto con la política y desafección con los gobiernos? Al menos en Francia lo visto suele indicar que las tendencias participativas van encaminadas a ello; ya que si bien, hasta ahora, en todas las ocasiones en que la derecha populista había llegado a esta situación, el resto de votantes (de otras fuerzas políticas) daban su apoyo al partido que pudiera hacer frente al desafío democrático.

Algunos analistas también han advertido que la baja participación podría radicar, no solo en un alto desinterés social, sumado al clima político-militar que atraviesa Europa; sino que también se le atribuye a una campaña electoral casi invisible. Es decir, a la sensación generalizada de que todo estaba decidido.

¿Y las consecuencias?

Luego entonces, la “democracia fatigada” se refleja en el malestar dominante en las sociedades y en la crisis de las instituciones representativas; generando un clima de conflicto social con tendencias a la radicalización de narrativas y de polarización ciudadana.

Asimismo, la crisis de la democracia tiene un posible epicentro: el deterioro del papel clásico de los partidos políticos que sufren una dramática pérdida de identidad. Además de partidos con alta volatilidad electoral y su constante fragmentación.

Lo malo, es que fatigados, somos más vulnerables y, al mismo tiempo, irascibles, impacientes e indiferentes. Por lo que, Francia puede ser un serio aviso para las democracias latinoamericanas.

Símbolos de la Selva (política): Votar o no votar, esa es la cuestión.

“Ser o no ser, esa es la cuestión”. Icónica frase de apaertura del soliloquio pronunciado por Hamlet, que nos invita a reflexionar sobre las tensiones que se producen entre la voluntad y la realidad.

Misma que brinda la posibilidad de cuestionar el acontecer político nacional actual. Y es que, en efecto, en estos tiempos en donde la tensión entre la voluntad (de unos cuantos) y la realidad (de otros tantos) se apoderan del pensamiento y del discurso político; el cuestionamiento filosófico planteado por el dramaturgo y poeta inglés, William Shakespeare cobra mucho sentido.

En este caso en particular, para cuestionar las implicaciones que existen entre votar o no votar, en la revocación de mandato promovida por vez primera en México.

Pero comencemos por el principio. Dentro de la democracia participativa -modelo que en su momento revolucionó la concepción clásica de democracia- se propone una mayor intervención de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones, a partir de la introducción de instrumentos de participación directa. Siendo, la revocación del mandato, sin duda, la más reconocida y la más cuestionada: la que provoca más polarización.

Venezuela (2004) y Bolivia (2008), son un antecedente histórico inmediato en el imaginario colectivo de este tipo de  ejercicio democrático. No obstante, en algunos países de Europa, así como en Canadá y en Estados Unidos, se ha venido aplicando; aunque de forma limitada a gobiernos locales. Sin olvidar que sus orígenes proviene desde la democracia ateniense, que con la llegada del modelo representativo cayó en desuso.

Así, México se convertirá en el tercer país de la región en consultar a la ciudadanía sobre la remoción anticipada del titular del Ejecutivo Federal.

Y aunque este mecanismo, fundamentado en la soberanía popular y bajo la idea del mandato imperativo, permite la conclusión anticipada por la inconformidad con el desempeño del cargo, la pérdida de la confianza en el representante o la insatisfacción generalizada. La discusión de lo que acontecerá en próximos días en México no debería sustentarse en la efectividad (o no) de dicho mecanismo de participación ciudadana; ya que de lo que se trata -particularmente en este caso- es de mostrar el músculo político-electoral con el que cuenta Morena, de cara a los comicios de 2023 y 2024. Es decir, poner de manifiesto que el presidente Andres Manuel López Obrador sigue contando con la capacidad movilizar a millones de ciudadanos.

Luego entonces, López Obrador no tiene ningún plan de abandonar sus funciones, sino todo lo contrario. El presidente busca que la revocación sea un ejercicio sobre su figura y su liderazgo.

De otra manera, cómo podría explicarse que en los últimos meses se ha podido ver a simpatizantes de López Obrador buscar de forma activa apoyo para la realización del referendo que podría, de hecho, ponerle fin a su mandato.

Además de que este ejercicio que debería impulsar la participación democrática, ha provocado el efecto contrario, aparta a la ciudadanía porque confronta y polariza.

Pero entonces, ¿votar o no votar…?

Símbolos de la Selva (política) Boric: de las marchas a “La Moneda”

“El pueblo de Chile es protagónico en este proceso. No estaríamos aquí sin las movilizaciones de ustedes», señaló este 11 de marzo el exlíder estudiantil y ahora mandatario (más joven) de Chile ante decenas de miles de seguidores.

El ascenso político de Boric ha sido vertiginoso. Una década atrás era prácticamente desconocido, hasta que en 2011 surgió como uno de los líderes más representativos del movimiento estudiantil que tomó las calles del país sudamericano, demandando al Estado educación gratuita y de calidad. Que a propósito, por aquel entonces transcurría el primer gobierno Sebastián Piñera, a quien reelevará como presidente el próximo mes de marzo.

Lo que logró mayor impacto fue el uso de sìmbolos y su dinámica creatividad en las acciones emprendidas para visibilizar el movimiento (besatones, flashmob, marcha de los paraguas), mismos que le permitieron permanecer en el imaginario colectivo tanto al interior del país como al exterior.

Hoy, a poco más de 10 años y con una pandemia en medio, Boric -con 36 años de edad- deberá realizar la compleja encomienda que millones de chilenos le confiaron: transformar un país que reclama un cambio de rumbo.

El izquierdista Gabriel Boric, emocionó a sus seguidores iniciando su mandato del mismo modo en el que comenzó su campaña electoral; lleno de simbolismos y rompiendo todos los protocolos oficialistas. Siendo el levantamiento del puño izquierdo la firma simbólica de su cargo como máxima autoridad del país; enmarcándolo con un «gran sentido de la responsabilidad y el deber ante el pueblo».  

Cabe mencionar que sus primeras declaraciones (más progresista desde la campaña), el ahora presidente puso de manifiesto que su gobierno estará enfocado en impulsar políticas sociales. Recordando que sus propuestas electorales nacieron a partir de la lucha social, el feminismo, la crisis climática, la descentralización y un trabajo digno en su país.

Además, y a pesar de que sus posturas rompen con el sistema económico que ha regido el país durante más de tres décadas, Boric apeló a la unidad entre fuerzas políticas. «Nos vamos a necesitar todos, Gobierno y oposición», agregó.

Lo anterior, pone de manifiesto que Chile y probablemente el resto de América Latina está (nuevamente) en un proceso de búsqueda de identidad; en el que el sector estudiantil desempeña una función trascendental en su devenir histórico político y social.

Enfatizando que los movimientos sociales han hecho posible la apertura del debate político, la democratización de la discusión y la consideración de problemas denunciados por estos grupos.

Símbolos de la Selva (política) «Instintos reprimidos: violencia en el fútbol»

“¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza de muchos intelectuales […] fundada en la certeza de la idolotría. El instinto animal se impone a la razón humana”, pronuncia Eduardo Galeano en su libro El fùtbol a sol y sombra; un homenaje del escritor y periodista uruguayo al deporte -más popular del mundo- como espectáculo deportivo y un rechazo como negocio.

En el mismo, Galeano le dedica especial atención al estadio y a la afición. Analizándolos no solo como el escenario y los espectadores (pasivos), respectivamente de este espectáculo; sino que los entiende como actores participantes de dicha puesta en escena.

Subrayando que “rara vez el hincha (el aficionado) dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor”. Sin embargo y a pesar de poetizar la participación del aficionado, también hace una acotación sobre el fanatismo.


“El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho lio. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso cienpiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso.”  

Pero, ¿qué es una barra brava? Bueno, resulta importante señalar que es algo complejo de definir, dada su naturaleza, ya que es un fenómeno inmaterial y relativamente nuevo. No obstante, uno de las características más notorias de este tipo de afición, además de las ya enunciadas por Galeano, es la de autodesignación de “custodios de la identidad del equipo”. Y en contraposición con “el otro”; denotando así, las claras relaciones de poder entre dichas subculturas o tribus, formadas alrededor del espectáculo deportivo.

En efecto, al formar parte de una barra el “yo individual” es subsumido por el “yo colectivo”, que piensa y actúa en forma alterna. Interiorizando instintos colectivos.

Si gana, se alegran y si pierde, se entristecen; es decir, se cruzan sentimientos de felicidad o tristeza (según sea el caso), que si no pasan de un sentir popular, no hay problema. El conflicto surge cuando ese sentimiento se manipula y se pasa de la experiencia sensorial/emotiva a la acción real. Lo cual puede derivar en violencia.

No obstante, parece que los clubes deportivos, han convertido en empresa rentable a la pasión generada por dicho sentido de pertenencia comunitaria, explotando el valor simbólico que se le ha otorgado al futbol; generando una especie de olla de presión de pasiones.

Y esque parece que el ente “barras bravas” se encuentra bajo la influencia de la ira y que trata de controlarla, reprimirla o superarla, inevitablemente se expone a una situación conflictiva. Luego entonces, este escenario se convierte en el caldo de cultivo idóneo para la expresión de actos violentos.

De ahí que el psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm proponga que existe una agresividad natural que está al servicio de la supervivencia de la especie, pero también otra de tipo histórico-cultural que se manifiesta en las pasiones y trata de hacer que la vida tenga sentido.

Así, es inegable que la violencia permea numerosos aspectos de la vida social, condicionando o determinando su dinámica. Pues la violencia es un fenómeno de múltiples caras; por ejemplo, violencia juvenil, de género, sexual, étnica, familiar, endémica, discursiva, simbólica, cotidiana o estructural, de alta o baja intensidad, violencia legítima o criminal, entre otras.

En cualquier caso, al hablar de violencia hablamos de relaciones de poder, así como de estructuras de dominación, o como diría Antonio Gramsci, de relaciones de hegemonía.

Por su parte, el médico neurólogo y considerado padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, relacionaba ese instinto con un impulso autodestructivo: una ira interna hacia nosotros mismos que reprimimos. Que a su vez, puede generar agresividad hacia los demás. Y sugería que el ser humano, al igual que otros animales, reacciona a la frustración con agresividad; es decir, nos volvemos agresivos cuando se nos impide conseguir algo. Sentimos frustración de que se bloqueen nuestros esfuerzos y dirigimos la ira hacia lo que tenemos delante.

Así, la buena conducción de las pasiones es preferible a la represión y la coerción. Porque el hombre que está bajo el yugo de una obediencia es como una bestia lista para abalanzarse sobre su presa. Su agresividad solo se traduce en violencia porque no tiene salida y no puede exteriorizarla.

Y es que, las personas necesitan creer en algo y el fútbol les permite soñar con una gloria. Ven a los jugadores como héroes, que hacen realidad sus sueños y les brindan triunfos. Ahí entran en juego los sentimientos. El fútbol es como tal una pasión y religión. En donde todos vibran de emoción a la vez y endiosan a los jugadores.

Además, y de la mano de Elias Canetti en su libro Masa y Poder, la masa nos reconforta, nos da seguridad; principalmente por una ilusión momentanea de poder. Emoción que prevalece gracias a su condición de organismo corporeo independiente al individuo, es decir, el poder basado en el anonimato de sus integrantes.

Finalmente, cabe señalar que las barras bravas, pueden ser vistas como espejos deformantes de la sociedad. En donde las personas se refugian, utilizando las gradas en una suerte de escenario dramático que simboliza el descontento y frustración social. Ergo, una sociedad equilibrada permite la sublimación de los impulsos de sus ciudadanos. Pero una sociedad enferma solo proyecta estos impulsos de muerte en los campos de batalla y termina destruyéndose a sí misma.           

Símbolos de la Selva (política):

Identidades, nacionalismo y patriotismo: la expansión rusa

En las últimas semanas, la tensión entre Ucrania y Rusia ha levantado diversas opiniones de la comunidad internacional.

Y aunque la historia del conflicto es añeja y compleja, los más recientes hechos se remontan al 24 de febrero cuando el presidente Vladimir Putin, anunció el inicio de una «operación militar especial» en Ucrania. Tan solo unos días después de haber reconocido la independencia de las regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk.

Pero antes de continuar, debemos tener presente que ambas regiones del territorio ucraniano son hogar de un gran número de rusos étnicos. Y que la ciudad de Kiev, capital de Ucrania, es considerada como el lugar donde nació la república rusa.

Así, dichos antecedentes históricos, étnicos y culturales en Ucrania han buscado ser aprovechados por Vladimir Putin; quien a menudo, menciona que “el estado ruso tiene el derecho y la obligación de protegerlos y defenderlos, no importando dónde se encuentren los rusos en el mundo”.

Además, en 2008, el entonces portavoz de Putin, Vladislav Surkov, afirmó que “Ucrania no es un estado”. Y más recientemente el propio mandatario escribió un artículo en el que afirma que los rusos y los ucranianos son “un pueblo, un todo único”.

Pero ¿qué es lo étnico y qué tiene que ver con el actual conflicto armado?

Las étnias o grupos étnicos, así también definidos, pueden ser considerados como pueblos, naciones, tribus o comunidades; según los distintos contextos y circunstancias. Aunque a menudo se identifica a los grupos étnicos en función de la identidad local versus la identidad nacional.

Es decir, la identidad nacional se construye como un elemento que, en el contexto del Estado Nación moderno, da sentido a la idea de pertenencia hegemónica; fundamental para diferenciarse de otras y otros en el mundo. Luego entonces, la institucionalización de la identidad consiste en la organización simbólica y material de procesos, para dar cohesión a un grupo social, dentro del marco de influencia del Estado.

De hecho, muchos conflictos étnicos en el mundo obedecen a problemas surgidos a raíz de los cambios en la posición de un grupo étnico dentro de un marco social más amplio: como podría serlo el territorio nacional.

Cuando un Estado usa una identidad concreta, superponiéndola exageradamente sobre otras, ejerciendo poder sobre la base de esas diferencias, nos encontramos con lo que Mary Kaldor denomina política de identidades.

Aunque, de hecho, puede sostenerse que el conflicto étnico no existe. Lo que sí existe son conflictos sociales, políticos y económicos entre grupos de personas que se identifican según criterios étnicos: color de piel, religión, idioma, entre otros.

No obstante, cuando se utilizan las diferencias étnicas para distinguir “al otro” en una situación de conflicto, la etnicidad se convierte efectivamente en un factor determinado de la dinámica del conflicto.

Es aquí donde entran dos conceptos claves en la conformación de las identidades del Estado: patriotismo y nacionalismo, son dos términos que relacionan al individuo con su nación de origen. Y aunque puedan parecer sinónimos y a menudo se utilizan como tal, pues ambos se nutren de los mismos simbolísmos; son conceptos paralelos.

Con patriotismo entendemos la devoción hacia un lugar particular y un estilo de vida, que uno cree que son los mejores del mundo, pero que no tiene ningún deseo de imponer en los demás, así mismo suele aceptar lo plural, lo diverso, como algo enriquecedor. Mientras que el nacionalismo es excluyente y en ocasiones hasta supremacista; el propósito constante de todo nacionalista es obtener más poder y más prestigio, no para él mismo, sino para la nación o la unidad en la que haya decidido hundir su propia individualidad. O como diría Romain Gary en su libro Pour Sganarelle: “El patriotismo es el amor de los propios. El nacionalismo es el odio de los demás”.

No obstante, sobre ambas identidades del Estado (Patria y Nación) se han derramado abundantes cantoidades de sangre a lo largo de la historia.

Los símbolos de la Selva (política) : Ilusión de verdad

La ilusión de verdad que es uno de los fenómenos más estudiados por la sociología y el márketing. De los cuales se ha concluido que a las personas nos resulta más sencillo procesar información que hemos encontrado con anterioridad otras veces. Esto crea una sensación de fluidez que luego (mal) interpretamos como una señal de que el contenido es verdadero. Todo esto va ligado a lo rápido que procesamos los hechos.

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Los símbolos de la selva (política): El espectáculo político.

Según Andrés Manuel, la política es hablar con la verdad. Sin embargo, para la sociolingüista española Mercedes Bengoechea, el lenguaje es una institución humana, reflejo intrínseco de la sociedad, siendo un importante recurso político de dominación. Ergo, la política no puede hablar desde la verdad…

A propósito de la reanimada confrontación entre el mandatario federal y el “jefe” Diego Fernández de Cevallos cabe hacer un recuento de sus enfrentamientos y un posterior análisis del discurso empleado por ambos políticos.

Pero primero, es precioso partir de la noción de que el lenguaje, en su carácter simbólico, tiene la capacidad de dotar de significado a la realidad. Y al mismo tiempo, esta realidad se “materializa” cuando somos capaces de expresarla mediante símbolos. Es decir, los términos, las frases y el lenguaje que usamos para describir la realidad, las cosas y las personas organizan nuestra estructura interpretativa de las mismas.

Aunado a lo anterior, es importante señalar que el discurso político, en cualquiera de sus formas, se desenvuelve en el espacio público, por lo que su utilización suele ser empleada de manera estratégica, ya que juega un papel fundamental en la injerencia de las emociones del público receptor.  

En este contexto de excitación ideológica y política, el análisis del discurso -desde diferentes miradas tales como: la lingüística-gramatical, semiótica, discursiva, sociológica, política, epistemológica, etc.- ayuda a desentramar los códigos simbólicos escondidos en el propio lenguaje (oral y/o escrito) del emisor; así como los instintos que despierta en los receptores.   

Ahora bien, el pleito que traen AMLO y el ‘Jefe’ Diego, tiene ya varios años, no obstante, en fechas recientes se ha intensificado, intercambiando insultos y acusaciones. Cada uno desde su trinchera; por un lado, Fernández de Cevallos haciendo uso de su reciente cuenta en Twitter; mientras que el tabasqueño desde su máxima tribuna, es decir las mañaneras

Según lo expresado por el militante de Acción Nacional, quien desde hace años ha tenido fuerte influencia en su partido y que actualmente representa una de las más notorias oposiciones de Andrés Manuel, el pleito casado entre ambos comenzó con unas acusaciones hechas, por el hoy presidente de la República, en una entrevista para la revista Proceso en el año de 1996. Y que tienen su origen en las declaraciones emitidas por el panista, en donde se pronunciaba a favor de la quema de boletas de la elección de 1988.

Lo anterior, fue expuesto durante un encuentro en el programa de televisión encabezado por Joaquín López-Dóriga. Y que, a más de 20 años de distancia, López Obrador revivió en marzo de este año. 

Posterior a esto, los ataques han continuado, enfrascándose en discursos estériles y que solo se limitan a atacarse y desprestigiarse mutuamente sin una construcción sólida del lenguaje, sin embargo, es posible que esto sea a posta y que la edificación del discurso se centre en ello mismo. 

Y es que, de acuerdo con diversos estudios lingüísticos y antropológicos, el discurso violento complejiza la relación entre pasión y razón. Y aunque podría pensarse que el ímpetu y violencia de los ataques (contra el adversario) dificultarían el correcto flujo discursivo; lo cierto es que su influencia se ve fuertemente marcada en la polémica.

Así, la polémica se entiende como el discurso violento por excelencia. Básicamente es una guerra verbal; en donde, en este caso, ambos se empeñan en agredir al adversario, pero lo hacen desde un discurso descalificador. No obstante, las declaraciones de ambos comparten puntos de encuentro, mismos que permiten que la discusión se desarrolle; si no existiese un mínimo acuerdo, la polémica sería inviable. 

Llegando entonces a lo que Murray Edelman afirma sobre el “espectáculo político”. Resaltando, en primer lugar, las funciones políticas de los vocabularios. Ya que, según el politólogo estadunidense, las palabras, por sí mismas, generan efectos políticos. Dicho de otro modo, las palabras efectuaban su función política específica, una vez que son desconectadas de su función descriptiva y quedan colgadas de la pura abstracción. Convirtiendo al lenguaje en un depósito de símbolos que activaban respuestas de pasividad o de excitación en los públicos masivos.  

Cabe recalcar que el uso de la retórica y de otros elementos lingüísticos desempeña un papel significativo en el discurso, puesto que apoyan la estrategia predominante del emisor. En este caso, es posible identificar en ambos ciertos elementos lingüísticos como lo es la utilización de pronombres personales y demostrativos (“usted”, “nosotros”, “yo”, “esta”, “su”) ya que permiten incluir y crear oposición, de tal manera que apoyan perfectamente la estrategia predomínate del discurso.

Por otro lado, en el caso particular del “jefe” Diego, los elementos retóricos empleados en el discurso permiten enfatizar y hacer una burla fina y disimulada. Mientras que López Obrador tiene un discurso más confrontativo, y en ocasiones repetitivo. Sin embargo, ambos controlan el escenario.

Por lo que podemos intuir, que nada es fortuito en los mensajes emitidos por estos dos monstruos de la política mexicana. Y es que, aunque no resulta nada extraño escuchar a nuestros políticos emitir, de vez en cuando, discursos efusivos y pasionales, Andrés Manuel López Obrador ha sido el máximo exponente de este tipo de declaraciones en contra de sus adversarios políticos (como él mismo los ha denominado), encontrándose con su mayor contrincante en Fernández de Cevallos.

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